May 14 2017

Gran hombre y artista

Cuando era pequeño me gustaba leer aquellos cancioneros de mi madre, y cantar aquellas melodías que le gustaban a ella. Un día encontré unas canciones que llevaban por título: “Regalo número uno”, “Regalo número dos”, “Regalo número tres”… No había escuchado aquellas y me llamó mucho la atención el nombre del autor. Imaginé que aquel hombre era algún compositor de la época de Pepe Sánchez, de Sindo Garay, entre otros. Pasaron los años y después supe que aquellas letras eran de un fundador de la llamada “Nueva Trova Cubana”. A diferencia de los que ya conocía, él era de Banes, en la provincia oriental de Cuba. Una noche de descargas, en la que fui invitado al “Patio de los Cangrejos”en la ciudad de Cárdenas; tuve la suerte de encontrarme con aquel noble hombre, de pequeña estatura, pero dueño de un arsenal de poesías con letras que lo hacen ser tan grande como es. La suerte, según dicen, no es de quien la busca sino de quien la encuentra; y yo tuve la dicha de encontrar afinidades en él.

Augusto Blanca es un trovador infinito que no se cansa de escribir canciones, pero además no se le agota la lira, y es como una cascada perenne bañando la tierra. Cierto día me regaló unas maquetas de canciones inéditas que aún conservo.Había tantas allí que si las contara andarán por las doscientas.He podido traerlo en varias ocasiones a mi pueblo y ha dejado en él una huella indeleble. Cuando le pregunté cuánto debíamos pagarle por su actuación, me respondió con toda la sencillez que lo caracteriza: “A los trovadores les cobramos con canciones”Desde entonces, Augusto se ha convertido en un gran amigo de Jagüey Grande; sin de dejar de contar a Corina Mestre su compañera inseparable en las actuaciones de Teatrova.

Gracias Augusto; Jagüey siempre te espera con los brazos abiertos.

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